sábado, 2 de febrero de 2008

Obispos con aguijones

«De la Vega ha pedido a los prelados que respeten la separación entre Iglesia y Estado que marca la Constitución, insistiendo en que el terrorismo nunca debe ser instrumentalizado con fines políticos.»

«En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Habéis oído que se dijo: "Amarás a tu prójimo" y aborrecerás a tu enemigo. Yo, en cambio, os digo: Amad a vuestros enemigos, y rezad por los que os persiguen. Así seréis hijos de vuestro Padre que está en el cielo, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y manda la lluvia a justos e injustos. Porque, si amáis a los que os aman, ¿qué premio tendréis? ¿No hacen lo mismo también los publicanos? Y si saludáis sólo a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de extraordinario? ¿No hacen lo mismo también los gentiles? Por tanto, sed perfectos, como vuestro Padre celestial es perfecto" (Mateo 5,43-48)».

Sin embargo, los obispos españoles aborrecen a quienes consideran sus enemigos, escupen en la mano de quien les da de comer, se lanzan a los ojos como cuervos. Ellos, los nostálgicos de un dictador bajo palio; ellos, los que discriminan a la mujer y la mantienen al margen de sus órganos de poder; ellos, los que pertenecen a una organización feudal sin atisbo alguno de democracia; ellos, los jerarcas del pasado que prefieren la muerte y rechazan los preservativos; ellos, los que condenan la homosexualidad pero son permisivos con su propia pederastia; ellos, los que dicen defender una familia que no quieren para sí; ellos, los que piden el voto para el PP.

Unos, los obispos, y otros, la derecha de la España profunda y montaraz, aprovechándose de la debilidad de los gobiernos socialistas que no sólo no han sido capaces de hacer real la separación entre Iglesia y Estado, sino que han seguido alimentando a esa jerarquía codiciosa de poderes humanos y ajena a aquel reino que decían no era de este mundo.

Obispos con aguijones de avispas en una nueva cruzada contra los rojos, contra los maricones, contra los judíos, contra los moros, contra la ciencia, contra la tolerancia, contra la vida.

Ellos, para los que mentir debe ser un mal menor, o en su boca no es pecado.

sábado, 19 de enero de 2008

Escribir y ¿publicar o difundir?

Pablo Paniagua me ha enviado su «MANIFIESTO DEL ESCRITOR WEB» en el que refleja su preocupación sobre las dificultades del escritor en estos tiempos de consumismo y prisa. Es cierto que el mundo editorial muestra con frecuencia un rostro agresivo totalmente vinculado a la economía de mercado y a la necesidad de generar productos de alto rendimiento y vida breve. La literatura para este sector no es más que una excusa de negocio.

También hace referencia a la cada vez más dudosa honestidad los concursos literarios y a otras cuestiones directamente relacionadas con el mundo de la creación, para acabar animando a los nuevos escritores a involucrarse decidida y prioritariamente en Internet.

Tal vez sería preciso matizar algunas cuestiones, puesto que no todas las editoriales se han decantado por el negocio puro y duro, ni todos los círculos literarios convencionales se rigen por el amiguismo descarado o la correspondencia de invitaciones interesadas. Tampoco hay que dejar de lado que en Internet cabe todo: la buena literatura, la literatura de consumo fácil (que no necesariamente ha de ser mala por definición) y esa gran cantidad de “escribidores” que consideran que cualquier texto, por serlo, se inscribe en la literatura. Internet también nos acerca a esa multitud de personajes egocéntricos que se repiten como octavillas en todos los sitios posibles e imposibles y que llenan nuestras bandejas de correo electrónico de pretensiones y cursiladas, cuando no de despropósitos.

Lo mejor de estos manifiestos, creo, radica en la posibilidad de generar nuevos debates sobre los canales de difusión de la creación literaria y artística en general, los riesgos del elitismo convencional aplicados a la Red y los de la “democratización” hasta el extremo. Así como la proliferación de publicaciones que repiten hasta la saciedad contenidos ya publicados y que seguirán publicándose. Si se utiliza cualquier buscador como índice del gran libro llamado Internet veremos que un mismo poema o cuento puede aparecer en cientos de páginas diferentes, ¿tiene sentido esta multiplicación de egos sin fin?

Todas las épocas han tenido sus escritores y artistas de moda, después el tiempo filtra y deja una mínima parte que, aún así, puede ser excesiva. Tengo la sensación de que lo que quedará de está época no habrá tenido premios literarios, tal vez no habrá sido editado en papel tampoco, pero estar en Internet no garantizará absolutamente nada. El gran problema es la falta de criterio entre los editores, las publicaciones, los críticos y los propios autores. Navegamos a la deriva en un río revuelto lleno de pescadores, también en Internet.

Cuando llegue el criterio puede encontrarse con que el diluvio lo esté arrasando todo, se verá entonces qué ejemplares caben en el arca.

El delirio

Leído en El País:

«De la Vega asegura que la incorporación de Pizarro al PP supone el viraje a "la derecha más dura"
Aznar, por su parte, acusa a "los dirigentes de la izquierda" de ser los "más radicales de Europa"».

Leído en La Vanguardia:
«Aznar acusa al Gobierno de inventarse naciones para socavar la verdadera.
Dice que el Ejecutivo tiene a los dirigentes de izquierda "más ultras de Europa" y además es "la única izquierda del mundo desarrollado que no cree en su propia nación».

Lo he dejado escrito en ambas publicaciones: Lo de Aznar, su corte y su clero ya es el delirio.